COMUNIDAD DE PERSONAS: ¿NUEVA FÓRMULA DE ORGANIZACIÓN?

30.09.2013

Es cierto que el mercado está situándonos en un escenario muy distinto y que ha ‘obligado’ a nuestras organizaciones a reflexionar hacia dónde tenemos que dirigirnos, sobre posibles negocios interesantes para diversificar, qué tipos de productos y/o servicios deberíamos de ofrecer, etc. Sin embargo, estos objetivos no los alcanzaremos si no tenemos una organización adecuada. Con la finalidad de afrontar los nuevos retos de forma adecuada, las empresas y entidades están identificando la necesidad de realizar una reorganización interna.

Para conseguir organizaciones más competitivas y sostenibles, los diferentes estamentos, como empresarios, trabajadores e instituciones, a través de sus representantes, están visualizando la necesidad de cambiar las fórmulas actuales de organización. A pesar de la existencia de distintos enfoques, se comparte la visión de dar un mayor protagonismo a las personas, situándolas en el centro de nuestras organizaciones, y consiguiendo así un mayor compromiso de las mismas.

Asumiendo esta tendencia como positiva, los responsables están recorriendo un camino a través de dar pequeños pasos: comunicando cuentas de pérdidas y ganancias a las personas, creando equipos de trabajo que participen en la reflexión sobre la estrategia de la organización, facilitando la colaboración con otras empresas, etc. No obstante, todavía queda recorrido hasta conseguir que una organización opere como una comunidad de personas, entendiendo ésta como una fórmula de éxito futuro.

Una organización no pasa a ser una comunidad de personas de la noche a la mañana. Para ello, hay que avanzar en una senda y actuar con un horizonte claro. Uno de los mecanismos que se puede poner en marcha, sin un riesgo importante y que tiene buenos resultados, es la comunidad de prácticas, creando un equipo de personas autogestionado, capaz de tomar decisiones en un marco objetivo y, principalmente, orientado a la acción.

La puesta en marcha de las comunidades de prácticas, en paralelo a la operativa diaria de una organización, puede tener incidencia directa en algunos hábitos y formas de actuar, creando entre las personas cierta incomodidad.

Los aspectos organizativos principales, tanto estructurales (relacionados con sistemas formales y explícitos) como de acción (relacionados con los comportamientos de las personas), derivados de la puesta en marcha de las comunidades de prácticas nos permiten evolucionar en una orientación que nos facilitaría la generación de una comunidad de personas, son:

A) Estructuras flexibles. La generación de comunidades de prácticas permite desarrollar estructuras más ágiles y dinámicas que se adaptan de forma rápida a las necesidades del mercado y de las propias personas que trabajan en la organización.

Para el correcto funcionamiento de una estructura flexible, las personas de la organización deben compartir plenamente la estrategia y los valores.

B) Gestión por proyectos. La puesta en marcha de una comunidad de prácticas trae consigo la gestión de un proyecto. En muchas empresas no se conoce cómo se gestiona un proyecto y que implicaciones tiene en la operativa diaria, principalmente en los factores de acción (toma de decisiones, delegaciones, …)

C) Estilo de dirección. La dirección deberá aprender a delegar o transferir a otros la autoridad y responsabilidad para desarrollar ciertos trabajos y tomar decisiones en el ámbito correspondiente.

La delegación satisfactoria implica que aquellos en los que se delegan las tareas saben lo que se ha de conseguir, quieren lograrlo, tienen medios para hacerlo y capacidad para conseguirlo.

D) Toma de decisión ágil. La creación de equipos autónomos con capacidad de tomar decisiones permite agilizar el proceso centralizado para la toma de decisiones. Con la finalidad de dar coherencia a la toma de decisiones es necesario generar un marco de actuación, el cual engloba la estrategia y los valores de la organización.

E) Sentimiento de pertenencia. En la medida que seamos capaces de convencer e involucrar a las personas se identificarán más con el proyecto y sentirán un vínculo emocional mayor hacia la organización.

El objetivo último de una organización que se transforma en una comunidad de personas es garantizar una sostenibilidad a largo plazo con personas comprometidas en el proyecto empresarial.


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