A VUELTAS CON EL COMPROMISO DE LAS PERSONAS

23.03.2015

Es más fácil continuar siendo la persona que siempre fuimos, porque eso no requiere de ningún cambio, de ningún crecimiento. Es más fácil continuar queriendo ver lo que nos gusta ver, o seguir haciendo lo que nos sale bien.

Sin embargo, es evidente que las organizaciones no pueden seguir funcionando de la misma manera. La realidad y el entorno nos obligan a un cambio cultural profundo. Se trata de “reiniciarnos”. La garantía de sostenibilidad ya no va a estar en adaptarse a las nuevas tecnologías, a las tendencias,… se garantizará en la medida que se potencie el compromiso de las personas. Eso es lo que tenemos que trabajar, que fortalecer.

La generación del compromiso mutuo (organización vs personas), como en cualquier relación entre 2 o más personas, es resultado de trabajar muchos y variados factores. Si queremos que el otro se comprometa con nosotros, es bueno comenzar ofreciendo nuestro compromiso. Nuestro “hacer” influye en el “hacer” del otro.

En la base del compromiso se encuentra la confianza mutua. Para comenzar a recorrer el camino de la generación de confianza, la transparencia es una herramienta fundamental. No podemos desarrollar una organización basada en el ocultismo. La fluidez de la organización se potenciará en la medida que se utilice la comunicación como vehículo principal.

Sin embargo, los mensajes no llegarán de forma clara, por muy transparentes que sean, si no llegamos a cubrir con un mínimo nivel higiénico, el contexto organizacional. Las relaciones interpersonales deben ser sanas, así como ofrecer unas condiciones de trabajo (horario, salario, condiciones ambientales, etc.) coherentes con las circunstancias.

Una premisa de este enfoque es la creación de una organización participativa. Hay que  eliminar la centralidad de la toma de decisiones, dando mayor juego a las personas más implicadas en el ámbito a decidir. Es por ello que la participación en la gestión de las personas trabajadoras es un aspecto en el que las organizaciones deben avanzar.

La organización participativa no sólo significa dar voz en la gestión, también se pueden desarrollar mecanismos de participación en resultados, a través de sistemas de retribución variable, como en el capital. Ahora bien, mientras que la participación en el capital no la consideramos una condición indispensable, la participación en la gestión es imprescindible.

El ejercicio de mayor éxito en la participación en la gestión, es la generación de un proyecto compartido. En la medida que las personas tienen la opción de formar parte en la definición de qué debe ser su entidad en el futuro y cómo debe llegar a ella, el sentido de pertenencia aumenta proporcionalmente.

Finalmente destacar la necesidad de trabajar la individualidad de cada una de las personas potenciando el desarrollo profesional.

Con todo ello, obtendremos personas más comprometidas con su organización y una organización más comprometida con sus personas. En consecuencia, un proyecto más maduro para afrontar los retos del futuro.

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